DEBERES, MENOS CANTIDAD Y MÁS CALIDAD




¿Qué prefieres un saco de naranjas secas o medio kilo de naranjas dulces? ¿Una caja llena de libros que no te interesan nada o tres libros interesantes? Con los deberes ocurre lo mismo, lo importante es la calidad de los mismos y no la cantidad. 

Siempre se está aprendiendo, mucho más allá del contexto puramente escolar. Crear contextos de aprendizaje fuera del contexto escolar, ayudarán al alumno a afianzar los aprendizajes de un modo práctico y  contribuirán a afianzar los vínculos familiares y a implicar a  los padres. Nos servirá de brújula para acompañar a nuestros hijos.

Algunos de estos “deberes” pueden ser:

  • Preparar un tema para una exposición oral.
  • Ver una película, bien escogida.
  • Salir a dar un paseo por un entorno natural.
  • Ir a la compra.
  • Comentar un texto.
  • Hacer una excursión.
  • Visitar un museo.

Son algunas tareas que se salen de las “poco estimulantes”.

Preparar estos contextos de aprendizaje, requiere esfuerzo por parte del docente y  tiempo para compartir con sus hijos por parte de las familias.

Las actividades no hay que plantearlas de un día para otro; es mucho más eficaz hacerlo de semana  en semana o marcar fechas con mucha antelación, para una exposición, por ejemplo, con la finalidad de no agobiar. Además estaremos contribuyendo a que el alumno adquiera competencia para planificarse a largo plazo.

Los alumnos tienen que tener un tiempo limitado para hacer los deberes. Es normal que se desconcentren y se aburran cuando no les motiven, pero también es importante que desde pequeños aprendan a asumir responsabilidades.

Como padre, algunas acciones que he llevado a cabo con mi hijo y que me han funcionado en Educación  Primaría han sido:

Cuando no ha querido hacer los deberes, no insistir con el “Haz los deberes”, he preferido decirle: “Llévalos sin hacer y punto. A ver como te va en el cole…”. Os puedo asegurar que es mucho más eficaz que el desgaste y la pelea de repetirnos como loros y acabar desesperados. Es una forma además de hacerlos a ellos los responsables.

Otro método que también me ha funcionado es poner un cronometro en marcha y decirle a mi hijo: “Tienes quince minutos” (Nunca más de media hora). Los deberes para un niño de Educación Primaria no pueden sobrepasar media hora. Lo demás es “pelea”. De este modo aprenderá a planificarse a corto plazo. Para que luego pueda hacer lo que le plazca. Lo mismo que hacemos los adultos cuando hemos acabado nuestro trabajo o una tarea.

Hace poco, mientras llevaba a mi hijo de nueve años al colegio, en la radio hablaron de los bancos, él me pregunto: “¿Papá cómo es un banco?”. Me descolocó.

Es cierto, él nunca ha pisado un banco (aunque en estos tiempos es mejor salir corriendo de ellos). Cuando eramos pequeños sabíamos lo que era un banco, un mercado, un taller, una librería, una huerta… porque nuestros padres nos llevaban de la mano y aprendíamos con ellos.

Hoy vivimos en la era tecnológica, hay muchas gestiones que se hacen por internet e impiden a los niños vivir y aprender de experiencias muy cotidanas para nosotros.

Los últimos estudios de la OCDE sobre deberes, inciden en que no se acentúan las diferencias entre los alumnos de Educación Primaria que hacen deberes y los que no, pero si se marcan diferencias notables en los de Educación Secundaria.

Como maestros no debemos bombardear a los alumnos con deberes en cantidad sino buscar esa calidad que les haga complementar el trabajo del aula. Que les motive y que les deje con ganas de más.

Como padres no debemos bombarlearlos con actividades complementarias para ser “Un Nadal,”Un Ronaldo” o “Una campeona olímpica”. En cierta ocasión al entrar en una instalación deportiva  leí: “Si quiere un deportista de élite en la familia entrene, pero deje en paz a su hijo”.

Dejemos de ser “padres y madres moscardón” que no paran de sobrevolar alrededor de ellos. Haim Ginnott escribió en su libro Between Parent & Teenager: “mi madre sobrevolaba sobre mí como si fuera un helicóptero”. Llegando a  hablar incluso en plural “¿Cuántos deberes tenemos hoy?”. “¿Contra quién jugamos este sábado?”.

Saquémosles de la “burbuja protectora” y abramos de vez en cuado la ventana para que entre aire fresco y para que puedan volar.

El escritor inglés D. H. Lawrence creía que para el bienestar de los niños resultaba fundamental hacerles el caso adecuado y tenía tres reglas para educarlos: “primero, dejarlos en paz. Luego dejarlos en paz y por último dejarlos en paz”.

No olvidemos del aprendizaje somos responsables todos, más calidad, menos cantidad, equilibrio, sentido común y mucha paz.

2 thoughts on “DEBERES, MENOS CANTIDAD Y MÁS CALIDAD

  1. Almudena 21 marzo, 2016 / 8:24 pm

    La sociedad actual y las estructuras familiares condicionan las actividades en casa. Muchos chicos están solos casi todas las tardes, difícil control. Me parece que Javi aporta ideas reales y factibles, más propias de este S.XXI.

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